Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza
El Perú requiere implementar una estrategia de desarrollo rural enfocada en la seguridad alimentaria

“El incremento de la pobreza monetaria como consecuencia de la pandemia por Covid-19 ha traído más hambre al país, a ello se suman amenazas asociadas el cambio climático en curso con alto impacto negativo en la seguridad alimentaria, lo que pone en riesgo el bienestar de la población”. Así lo resaltó el presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, Federico Arnillas Lafert.
En ese marco resulta prioritario prestar atención temprana al problema existente y los riesgos potenciales que ello trae para la seguridad alimentaria del país. Arnillas explicó que esta situación demanda la rápida implementación de medidas de emergencia articuladas a una estrategia de desarrollo rural que favorezca a la agricultura familiar, que aporta el 70% de los alimentos que consumimos en el país.
El primer punto a ser atendido está vinculado al elevado precio que los agricultores están obligados a pagar por los fertilizantes que se requieren para sostener o elevar la producción de alimentos que la población necesita, lo que puede traducirse en menor oferta de productos y en mayor precio de los mismos.
Lo segundo es avanzar en la capitalización de las familias campesinas para dar sostenibilidad a la oferta de alimentos lo que pasa por mejorar la seguridad hídrica. Ello implica en lo productivo: mejorar los procesos de cosecha de agua y tecnificación de riego, pasa también por acceder a asistencia técnica y tecnologías mejoradas, para el manejo de los productos tanto para el mercado como para el autoconsumo de la familia rural.
También se requiere garantizar el acceso al agua para consumo humano directo y el mejoramiento de la vivienda para proteger la salud de las familias rurales. Así mismo, se ha revelado como urgente el cierre de la brecha de conectividad digital, lo cual tiene ventajas múltiples para la vida, la salud, la educación y la economía de la familia de la familia rural.
Estas acciones urgentes deben vincularse a una estrategia de diversificación productiva tanto para el autoconsumo como para el mercado. De ser el caso, recuperar y/o desarrollar la asociatividad entre otras medidas que incrementen la productividad de la parcela rural para el autoconsumo de la familia rural y el abastecimiento de los mercados regionales y nacionales, contribuyendo a mejorar en la calidad de vida de las y los productores agropecuarios y la seguridad alimentaria.
“El autoconsumo es como el salario básico del campesinado, también debe ser de calidad, por lo tanto, se requiere hallar una estrategia de políticas públicas centradas en las y los agricultores, orientadas a la mejora de la producción y a la productividad que genere una oferta adecuada para cubrir las necesidades de los productores rurales y de los consumidores urbanos”, sostuvo el titular de la MCLCP.
Finalmente, reiteró que es necesario prestar atención de manera urgente a esta problemática, pues podríamos tener un déficit en la oferta nacional de alimentos. “Recordemos el hambre es una realidad en el país mucho antes de la pandemia, pero agravado por esta. Resulta urgente convocar a los agricultores, al Estado y a la sociedad civil organizada, con la finalidad de analizar el contexto de emergencia alimentaria en el que nos encontramos y concertar la serie de medidas de corto y mediano plazo para favorecer a nuestros productores de alimentos y garantizar la producción, desarrollo agrícola y calidad de los productos”, afirmó.