El índice de desarrollo humano

Desde organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD se han realizado esfuerzos por medir los niveles de desarrollo humano en los distintos países a partir de otros indicadores que no sean los tradicionales de PBI, balanza comercial o desempleo, con la limitación evidente de que no es fácil contar con información de todos los países sobre todos los temas que son relevantes para el desarrollo. En ese sentido, y entendiendo que desarrollo humano no es igual a crecimiento económico, el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que se publica desde 1990, se basa en un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno. Es una medida comparativa de la esperanza de vida, la alfabetización, la educación y el nivel de vida, correspondiente a países de todo el mundo. Se utiliza para distinguir el nivel de desarrollo de un país (muy alto, alto, medio o bajo), y también para medir el impacto de las políticas económicas sobre la calidad de vida.

Si bien el IDH representa un esfuerzo importante para mostrar la multidimensionalidad del desarrollo, al igual que en el caso de la pobreza que se ha explicado más arriba, no puede decirse que sea suficiente para medir el nivel de desarrollo de un país. Ello porque el concepto del desarrollo humano es mucho más amplio, como ya hemos visto, que los indicadores que recoge el IDH o cualquier otro índice compuesto del Informe sobre Desarrollo Humano que publica periódicamente el PNUD (por ejemplo: el IDH ajustado por la Desigualdad, el Índice de Desigualdad de Género o el Índice de Pobreza Multidimensional). El IDH, por ejemplo, no refleja la participación política ni las desigualdades de género. El IDH y los demás índices compuestos sólo ofrecen una representación amplia sobre algunas de las cuestiones clave del desarrollo humano, las desigualdades de género y la pobreza humana.

Si bien la mayor utilidad del IDH deviene de la posibilidad de realizar comparaciones a nivel internacional, ésta no se limita a la ubicación de un país en el contexto internacional. En muchos países se han usado sus conceptos para denotar y analizar las características y dimensiones de sus desigualdades internas.

En el caso del Perú en el año 1997, el PNUD con la participación del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) desarrolló un cálculo departamental del IDH para los años 1991, 1993 y 1995. En ese mismo año, 1997, un conjunto de organizaciones no gubernamentales, reunidas como Grupo de Acción Ciudadana por el Desarrollo Humano contra la Pobreza, publicó una Evaluación del Desarrollo Humano en el Perú, que incluye un cálculo del IDH departamental, siguiendo la estructura del IDH de los Informes anuales del PNUD y efectuando sus cálculos para los tres censos nacionales anteriores (1972, 1981, 1993). El IDH Perú se basa en cuatro indicadores: esperanza de vida al nacer, población con educación secundaria completa, años de educación e ingreso familiar per cápita.

El PNUD ha venido publicando posteriormente las cifras de IDH Perú, con información a nivel departamental provincial y distrital, para los años 2003, 2007, 2010, 2011 y 2012, cifras que fueron luego recalculados a partir de un cambio metodológico introducido el año 2010, con lo cual se dispone de una serie continua que permite ver cómo ha evolucionado la situación a nivel nacional en los últimos diez años. Asimismo, el 2012 el PNUD Perú dio a conocer otro índice al que denominó Índice de Densidad del Estado que se basa en indicadores referidos a Identidad, Salud, Educación, Saneamiento y Electrificación, con resultados para los mismos años que el IDH. De otra parte en marzo del 2014 el INEI ha publicado un trabajo de investigación en el que se incluye una propuesta de IDH ajustado por desigualdad y un Índice de Inclusión Social, con información igualmente a nivel departamental, provincial y distrital.